LOCALES
12 de mayo de 2026
Mario Pola: su fallecimiento
Por Omar Eduardo Alonso.
Tras el reciente fallecimiento del señor Mario Luis Pola, a los 72 años, se ha escrito ya sobre su trayectoria bancaria y su paso por la política ejerciendo como concejal del justicialismo.
No se ha hecho referencia, sin embargo, a una rica historia familiar que se inicia en Italia y se traslada a Tres Arroyos con matices que merecen ser recordados.
Los detalles fueron contados por Mario Pola en el programa “esto es Historia” el 10 de junio de 2017.
Recordaba en aquella ocasión que su bisabuelo, Juan Pola llegó a Tres Arroyos a fines del siglo 19, procedente de Trentino, Italia.
Puso en funcionamiento una fábrica de carruajes que se ubicó en Bransen 150 aproximadamente, pero además tuvo otro tipo de actividades sociales participando en la Sociedad Italiana y en la fundación del Banco Comercial.
Fue uno de los primeros en contar con teléfono, siendo el abonado número 6 de la empresa La Tresarroyense, que prestaba servicios en forma simultánea con la Unión Telefónica.
Tuvo dos hijos, uno de ellos también llamado Juan era carpintero y entre otros trabajos prestó servicios en la empresa Framarini.
Se casó con Juana Amat, de una familia vinculada a Orense, y tuvieron 6 hijos.
Uno de ellos era Humberto, padre de Mario, que era pintor de obras y muy allegado al Club Colegiales.
Se casó con Estefanía Mercalli, “Fanny” y tuvieron dos hijos, Raúl y Mario.
La familia residió en Primera Junta 316 y en Berutti 735
Por la rama materna, la familia Mercalliresidía en la provincia de Santa Fe, en San José de la Esquina dedicada a la producción en una quinta aledaña al río Carcarañá.
La radicación en Tres Arroyos se produjo porque un familiar era ferroviario y ya estaba asentado aquí. Se continuó con la actividad anterior en una quinta cercana a la escuela 18 que después fue de la familia Romero y lugar que fue escenario de un trágico acontecimiento.
Mario Pola cursó sus estudios primarios en la Escuela 16 y recordaba especialmente a su maestra Susana Mesa; luego en el Colegio Nacional, recordando a todos sus excelentes profesores pero especialmente a Yolanda G. de Ferrario.
También contó su intento de estudiar en la Universidad del Sur, que no prosperó; su trabajo a medio tiempo en la Cooperativa de Transportes y luego su ingreso al Banco Comercial en 1975.
Como siempre, detrás de las personas suele haber ricas historias que merecen ser contadas. Y este es uno de esos casos.
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